… y tal y cual

en pocas palabras… esto y lo otro.

Érase una vez…

Normalmente nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos cuentan historias, leyendas, costumbres de religiones no cristianas, criticando la “absurda” fé en éstas historias (la ignorancia es atrevida…), sin recordar que también los creyentes cristianos tienen tela de lo suyo. No voy a empezar una crítica al Cristianismo, o más bien a la administración de la Iglesia Catolica de ello, porque no tengo tiempo ni ganas, por que la cosa daría para largo.

Lo que sí voy a hacer es contaros una serie de cuentos, que aunque parezcan creados por el mismísimo Perrault, no son ni más ni menos que la base del fervor de muchos feligreses (empezamos por los magos, dadas las fechas):

  • Los Cuatro Reyes Magos

    Una tradición dice que los tres Reyes Magos eran hermanos. Según otra tradición, Melchor (o Melkor) venía de Persia, Baltasar de India y Gaspar de Arabia. En la antigüedad los magos tenían muchas funciones: astrólogos, médicos, sacerdotes y consejeros de los reyes. Nunca se trataba de personas jóvenes, sino de ancianos (aunque probablemente ya a los cuarenta años una persona era considerada “anciana” y sabia).

    Una leyenda apócrifa dice que después de la resurrección de Jesús, el apóstol Tomás los halló en Sabá (probablemente India), los bautizó y los consagró obispos. Habrían sido martirizados en el año 70 (cuando cada uno) en el tendría entre 110 y 140 años de edad…) y depositados en el mismo sarcófago. Santa Elena (madre del emperador romano Constantino) llevó a Constantinopla unos huesos humanos y dijo que eran los restos mortales de los Reyes Magos. Posteriormente, en el siglo XII, Federico Barbarroja dijo haberlos encontrado (junto con las tres coronas que habrían llevado durante su existencia). Hizo construir un mausoleo en la catedral de Colonia (Alemania).
    Hay varias leyendas acerca del cuarto rey mago. Algunos le dan el nombre de Azael, otros de Artabán. Cuenta la leyenda que este hombre partió junto con los otros tres a venerar al Niño Dios pero por detenerse en su camino a ayudar a los demás, gastando a veces parte del regalo que daría al Mesías, su camino se alargó muchos años.

  • El prepucio de Cristo

    Jesús, al ser judío, fue circuncidado como lo indica la tradición judía. Debido a ello, algunos discutieron que cuando Jesús ascendió al Cielo con su cuerpo físico (después de la Resurrección), lo hizo sin tal mutilación. Por otro lado hubo otros que decían que su prepucio se quedó en el mundo. Muchas iglesias (en Europa y sobre todo en Francia) afirman tenerlo. Así, la teoría de que el prepucio se fue con su dueño al Cielo generó una interesante aunque descabellada historia.

    Durante del siglo XVII el académico y teólogo católico Leo Allatius en De Praeputio Dómini Nostri Jesu Christi Diatriba (‘discusión acerca del prepucio de Nuestro Señor Jesucristo’) especuló con que el Santo Prepucio había ascendido al Cielo al mismo que tiempo que Jesús y se había convertido en los anillos de Saturno (que acababan de ser descubiertos). (genial, eh?!)

  • El judío errante

    Leyenda occidental

    Un zapatero judío llamado Ashaverus tenía un pequeño comercio cerca del sitio donde pasó Jesús con la cruz a cuestas. Le negó a Jesús que descansara un momento y le golpeó con una herramienta, al tiempo que le decía: «¡Camina!». Jesús entonces le maldijo: «Yo ahora voy a descansar, pero tú vas a caminar hasta que yo vuelva». Desde entonces aquel judío comenzó a recorrer la Tierra y sus pies cansados jamás pudieron detenerse, porque las palabras de Jesús lo impulsan a caminar hasta el día del Juicio Final, en el que será enviado al infierno eterno.

    Leyenda oriental

    Un judío llamado Cortafilo era el portero de Pilatos. Durante el juicio, cuando sacaron al Mesías de la presencia del gobernador romano, Cortafilo le clavó un puñal en la espalda, gritándole «¡Camina!». Jesús le respondió: «El Hijo del hombre se va, pero tú esperarás a que Él vuelva». Después Cortafilo se convirtió al cristianismo y fue bautizado por Ananías, recibiendo el nombre de José; pero debido a la maldición continúa su peregrinación por el mundo. El judío errante sólo lleva cinco monedas de cobre, hay incluso quien afirma que lo ha visto en cualquier parte del mundo. Un autor de la Edad Media estableció que cada cien años el maldito sufre una terrible enfermedad de la que se recupera pues no puede morir sino hasta que regrese Jesús.

  • El Ave Fénix en el Paraíso

    Cuenta la leyenda que el Fénix vivía en el jardín del Paraíso, y estaba anidando en el rosal. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, de la espada del ángel que los desterró saltó una chispa y prendió el nido del Fénix, haciendo que ardiera éste y su inquilino. Por ser la única bestia que se había negado a probar la fruta del paraíso, se le concedieron varios dones, siendo el más destacado la inmortalidad a través de la capacidad de renacer de sus cenizas. Cuando le llegaba la hora de morir, hacía un nido de especias y hierbas aromáticas, ponía un único huevo que empollaba durante tres días y al tercer día ardía, no se sabe si por el fuego que él mismo provocaba o por causa accidental.El Fénix se quemaba por completo, y al reducirse a cenizas, resurgía del huevo el mismo ave Fénix, siempre única y eterna. Según el mito, se le añaden otros dones, como el de la virtud de que sus lágrimas fueran curativas.

  • Lilith, la primera esposa de Adán (ésta es de mis favoritas :D)

    Esta leyenda surge más bien del imaginario de los hebreos de la Edad Media, pues en la Biblia en el Génesis se narra que dios Yahvéh creó al hombre y mujer a su imagen y semejanza (Gen 1:27); y en el segundo capítulo se narra que creó a una mujer de la costilla de Adán, llamada Eva (Gen 2:21). Esas dos versiones dieron origen a la leyenda de Lilit, afirmando que es la creada en el primer capítulo de Génesis y Eva la creada a partir de la costilla de Adán. Lilit se rebeló a Adán cuando tenían relaciones sexuales rehusándose a estar debajo de él, puesto que habían sido creados al mismo tiempo. Lilit le alegó a su esposo: «Fuimos creados iguales, y entonces debemos hacerlo en posiciones iguales». Ella se fue del lado de Adán y del Paraíso. Se hizo amante del rey de los demonios, Asmodeo o Satanás y es madre de los demonios a los cuales desovaba por centenares. Para obligar a Lilith a regresar al lado de Adán, el dios Yahvéh mandó a tres ángeles: Senoy, Sansenoy, y Semangelof, diciéndole que si no regresaba matarían a un centenar de sus hijos todos los días hasta que regresara al Paraíso (el primer caso registrado de secuestro extorsivo). Ella rehusó y lanzó otra maldición: que mataría a los hijos de Adán, que atacaría a los niños recién nacidos varones durante ocho y niñas durante veinte con peligro de morir, provocaría los dolores durante el parto, y como un súcubo robaría semen a los hombres durante la noche para procrear demonios.

Y así, muchas y muchas historias más, que a mí me parecen interesantísimas, pero no es plan de aburrir. Moraleja: Todas las religiones tienen su propio prepucio, sé delicado.

😀

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Un comentario el “Érase una vez…

  1. guille
    3 enero 2007

    por los anillos de saturno! ubicados en plena Via Lactea… ¿y donde estan los dientes de leche de cristo? ¿y su primera polucion nocturna? ¿y la almohada y la colcha santas? por no hablar de donde prepucios esta la otra mejilla
    firmado: el judío errante, por lo que me equivoqué

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Esta entrada fue publicada el 3 enero 2007 por en ...y tal y cual.
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